domingo, 27 de octubre de 2013

Resistencia en la época televisiva

Ya en otras ocasiones he hablado sobre el curioso efecto de los pequeños periódicos y publicaciones durante la guerra de independencia gringa y la revolución mexicana. Su condición espaciotemporal muy singular permitió la concientización de la gente y eventualmente, a un alzamiento generalizado apoyado por las masas.

De esto concluimos que no es, pues, la opresión lo que causa los cambios

Es la conciencia de ellos. Saber que eres oprimido y que TODOS lo estamos.

Y eso nos trae a un panorama negro en nuestro país, tan urgido de cambios.

No hay conciencia.

El vecino no confía en el vecino, el primo rico no confia en el primo pobre, la mamá no deja que su hijo jueue con "niños chamagosos" porque le podrían robar los juguetes o pegarle algún microbio.

Y el problema de estas ideas es la fuente de las mismas. No es la familia, no es la escuela...

Es el profeta catódico.

No podemos culpar a "la tele" por lo que muestra, sino a la clase que la maneja.

Dentro de unos días, se proyectará en sus pantallas de plasma (porque de seguro ya todos se compraron una, es obligatorio para no ser un pinche indio naco y pobre) una nueva serie en el canal 5: Gossip Girl Acapulco.

¿De qué trata esta serie?

Es una serie francamente simple: son los dramáticos conflictos y dolorosos dilemas que enfrentan día a día las personas más ricas de Estados Unidos, la buena sociedad de Mannhattan. Un grupo de personas cuya mayor preocupación es elegir la ropa adecuada para no ser la burla de su círculo de amigos, donde la máxima tragedia se ve encarnada en la pérdida de la tarjeta de crédito.

¿Adaptable a México?

Por supuesto que no. Sólo un puñado de familias, grandes pero que en miembros directos no pasan de 40 o 50 personas entre todas, tienen el nivel de vida de los "muy ricos" de Estados Unidos.

El resto, sólo aspiran a eso.

Y es a ellos a quienes va dirigida esta serie.

Debes hacer lo que sea para ser como ellos.

miércoles, 23 de octubre de 2013

Don Quijote y otros héroes ciudadanos

Por azares del destino (y en un tiempo libre que me tomé de la edición de la revista en la que actualmente trabajo) terminé viendo una serie de animación japonesa llamada "Samurai Flamenco".

Una sorpresa agradable, o tal vez era el humor insomne que tengo en estos días.

La serie trata de un joven con una carrera prometedora en el modelaje y posiblemente la farándula japonesa, que tiene un pasatiempo poco común. De hecho creo que su pasatiempo es peligroso:

Es un "heroe" enmascarado.

Con un código moral y ético muy férreo, y prácticamente educado en el género de las series "ranger", (tokusatsu, le llaman en japón), decide que el origen del mal en el mundo se encuentra en la moral diaria, en los malos actos cotidianos de la gente. Tirar basura, obstruir el paso, fumar en zonas de no fumar, andar ebrio en la calle, pasarse un alto (incluso a pie), todo eso va minando la moral de la gente, al punto de que algunos, al presentarse la oportunidad, se volverán "delincuentes verdaderos", dado que la violación a las leyes básicas de convivencia es algo "normal" ya.

Esto me puso a pensar bastante en la situación actual de nuestro país.¿Cuántos delitos se nos han vuelto "normales", o incluso "perdonables"?

En mi caso, robarme el internet y bajar piratería. Puede que tenga muchos argumentos válidos para disculpar mi robo, el hecho, por ejemplo, de que no daño al artista creador, sino a la corporación que lo explota. Incluso en el robo de internet, puedo aludir a que la señal es la que está entrando sin permiso a mi casa, yo simplemente la uso.

Pero legalmente, es incorrecto.

Lo mismo pasa con los conductores ebrios, sin licencia, o que no tienen edad para hacerlo. Y al pensar en esas regulaciones, algunas de ellas ilógicas a mi punto de vista, me acordé de una frase de Winston Churchill, creo, que rezaba: "Si pones mil leyes, la gente perderá el respeto por ellas".

Entonces, entendí que uno de los enormes problemas de nuestro país es la sobrerregulación, el exceso de leyes y reglamentos secundarios que en muchas ocasiones invalidan la letra y/o el espíritu de nuestra Constitución.

Por ejemplo, la ley electoral, que en la práctica vuelve imposible la competencia de los candidatos ciudadanos sin partido. O la propuesta de reforma energética, que usando trucos legalistas permitirá la privatización de la renta petrolera.

O todas esas legislaciones penales y civiles, que permiten las figuras de los arraigos, arrestos preventivos y retenes en carreteras.

Entonces, la pregunta que me hago y seguiré haciendo por unos días es: si la sobrerregulación es causa de la falta de respeto a la ley, la derogación (con tendencia anarquista al estilo chileno) ayudaría al cumplimiento de las leyes que sobrevivieran?

No sé qué opinen.

Otra cosa que me llamó mucho la atención de la serie, es el espíritu "justiciero" absoluto que tiene el protagonista. No tanto por la lectura de su código moral, que cambia cada semana, sino por el sentido "infantil" que los demás personajes a su alrededor le encuentran. "Poco realista", es uno de los calificativos más suaves que tienen contra él.

Hasta que uno de ellos es víctima de uno de esos crímenes menores.

"Es la víctima la que sabe qué tan grave es un crimen".

Es tan simple como esto: Digamos que me robo uno de los artículos que más se roban en México, un celular. Lo tomé de una compañera de clase, un iPhone 5 nuevecito.

La chica al llegar a su casa, es regañada fuertemente, es muy posible que incluso en la discusion salieran a la luz confrontaciones previas con los padres, olvidos de unos, faltas de otros, rencores entre hermanos, etc.

La niña se encierra en su cuarto, sumamente deprimida por todo el problema, y se suicida colgándose.

Todo gracias a que uno de sus compañeros le robó el celular para malbaratarlo en donde compran electrónicos robados. El celular podría haber costado 8 mil, pero al ser robado, no le darán más de 800 pesos. Mil, si trae el cargador.

Mil pesos costó la vida de una niña.

Ya no es tan menor el delito... Aunque el robo sólo fuera el detonante del polvorín, sigue siendo la causa.

¿Fumar en sitios con niños?

Nimiedades. Y eso que yo fumo como chacuaco.

Resulta que un niño cercano es asmático, le da un ataque, no hay nebulizador cerca y se muere.

Minucias.

lunes, 21 de octubre de 2013

Divide y vencerás

Ya dije una vez, que el máximo éxito de las televisoras afiliadas al grupo de poder mexicano tradicional, esas familias que ni se despeinan con la "democracia", es el haber convencido al proletariado de dos cosas:

  1. Las clases sociales son cuestión de consumo, no de posición en la cadena productiva.
  2. La solidaridad y la fraternidad estorban en el éxito personal, y éste es más importante.
Con esas dos simples ideas, extrapoladas una y otra vez en diferentes ejemplos e historias dramáticas a través de los programas, noticieros y telenovelas, han logrado lo que hubiera sido el sueño de los césares a la hora de enfrentarse al poder popular de Roma: Absoluta división y desconfianza entre el pueblo.

En tiempos de los romanos, con todo y que las castas sociales estaban muy marcadas y la movilidad social era difícil, ese mismo "orden" tomado con un sentido casi religioso hacía que entre las clases pobres existiera una gran solidaridad. Desde el alfarero hasta el maestro de oratoria, del campesino al simple legionario, todos sabían que estaban a merced de los patricios y su mafia del Senado.

Esa conciencia no solía actuar contra las instituciones de poder, por ese mismo convencimiento del "orden natural" (curioso que los católicos conservadores usen el mismo término contra las legislaciones por los derechos de mujeres y comunidades altersexuales).

Pero cuando actuaba, vaya que actuaba. En el siglo XX tuvimos la última muestra de ese poder popular italiano: un ex dictador linchado, casi desfigurado y colgado de cabeza en público junto con su esposa y el resto de su séquito en una plaza.

Mucha de la crispación social durante la época dorada de los movimientos obreros mundialestambién venía de ese sentido de "hermandad". Todos se sentían y sabían explotados por los dueños de las empresas: el obrero mal pagado, el campesino que debía malbaratar su algodón, su carne o su grano, el pequeño comerciante con una ganancia mínima y a menudo endeudado con el proveedor, e incluso el burócrata ninguneado e incapacitado para ejercer la ley contra quienes tuvieran dinero.

Gracias a esa primigenia unión de clase, se lograron obtener los derechos obreros y sociales de que gozamos (por ahora). La jubilación, el salario mínimo, las vacaciones, la atención médica, etc.

Pero los poderosos aprendieron su lección, y crearon, en primera instancia, los "sindicatos blancos", quienes al principio actuaron como rompehuelgas y grupos de choque, para luego convertirse en "ejemplo" de lo bien que les va a los empleados bien portados y dóciles.

La primera columna fue derribada, y en los siguientes años a fuerza de corrupción, engaño y soborno, el sindicalismo degeneró en las "unions" gringas, los sindicatos oficialistas mexicanos y los partidos laboristas europeos.

Pero las brasas seguían encendidas, los derechos obtenidos no podían eliminarse sin que la gente reaccionara.

Así que se tomaron cuestiones tan simples como las modas y la brecha generacional para minar la unión.

Recordemos, por ejemplo, lo que decía Ambrose Bierce, el Gringo Viejo en sus cartas sobre por qué se iba a México: "porque parece que algo se está haciendo".

En ese tiempo, y por lo menos hasta principios de los años 50, los estadunidenses tenían una extraña conciencia de la igualdad, de la fraternidad y la solidaridad, incluso obrera. Aún no empezaba la feroz cacería McArthista y hasta los escritores más conservadores hablaban de que el futuro de la humanidad sería volver al comunismo original o una variante.

Así que con la popularización de la televisión, surgió la oportunidad de enterrar de una vez por todas el sentimiento de igualdad.

Con la radio no se pudo, porque además de ser más o menos barata, cualquiera podía escuchar la radio, incluso desde fuera de la casa donde estuviera instalada. Si había una pelea de box, un anuncio oficial, cualquier tema relevante transmitido en vivo, 80 o 90 personas metidas en un bar podían estar apretujadas escuchando, sin  tener que ver el aparato para enterarse de lo que pasa.

Con la tele no. La tele debes verla de frente y de cerca, así que tener una implicaba que sólo algunas personas podían acompañarte a verla, "un grupo selecto".

La televisión es elitista de nacimiento.

Así que, acorde con su naturaleza, la tele se usó para separar a la gente. Ahora, sólo los que tuvieran tele podrían enterarse de ciertas cosas, disfrutar ciertos contenidos. Eran gente "privilegiada", no sólo por tener dinero para comprar una carísima tele, sino para comprar lo que ahí se anunciaba. SU tarea ahora, como televidentes, era vivir acorde a las enseñanzas del profeta catódico.

Yo
Yo
YO

Los que me conocen saben que soy un ególatra, pero en mi egolatria, soy consciente de que el bienestar común influye en mi propio bienestar.

Las generaciones postelevisivas donde se siguió el patrón de la "televisión comercial" de Estados Unidos, perdieron ese sentido solidario. Para los gringos, por ejemplo, las personas que vivían el modo tradicional campirano se volvieron "rednecks" en las áreas rurales, basura blanca en las urbanas, despreciada por su incapacidad de consumo.

En México, les llamamos "indios", y hasta la fecha, no por su ascendencia genética, sino por su ignorancia. No tienen tele, son como los indios (tan españoles nosotros).

Preocuparse por el bienestar ajeno es cosa de santos, de poendejos y niños idealistas, los triunfadores deben ser agresivos, "proactivos" (no se si esa palabra exista en español), inmisericordes, etc.

Bueno, malo, eso se los dejo a ustedes decidirlo.

Yo sólo se una cosa: México no podrá salir del hoyo mientras no recupere un mínimo de solidaridad. Curioso, una palabrita que Salinas, ejemplo del neoliberalismo, se encargó de "quemar" en el imaginario social.

miércoles, 16 de octubre de 2013

El pacto Feuderal

Y bueno, ahora que es más público el movimiento separatista bajacaliforniano (el cual ya llevaba algunos años gestándose) me viene a la mente lo que al respecto dice la constitución política de los Estados Unidos, Sucursal Mexicanos.

Teóricamente, cada estado es libre y soberano, puede aplicar sus propios impuestos y administrar sus propios ingresos. También puede elegir sus propias autoridades y mantener sus propios sistemas policiacos.

En la realidad:

Las elecciones, pese a ser organizadas por organismos estatales falsamente ciudadanos, al final son sancionadas por el órgano federal, quien también se encarga de decir quienes pueden o no votar y de repartir el dinero para campañas a los partidos (que luego son rasurados por lo organismos estatales).

Las constituciones políticas de cada estado son una simple copia de la federal, salvo algunas adecuaciones muy superficiales en diferente entidad. Últimamente dichos cambios se han concentrado en cuestiones moralistas, penalizando el aborto y dañando los derechos de las mujeres. La autonomía para ser mochos, pues.

En su administración, el gobierno federal impone a placer, otorga permisos a empresas sin apenas consultar a los gobiernos estatales y municipales, y cuando lo hace, simplemente suelta algo de dinero para que las posibles protestas oficiales se aplaquen. El gobierno estatal sólo tiene ingresos propios en trámites burocráticos, registros vehiculares y algunas ventas y permisos industriales muy específicos.

En el gasto, el gobierno federal ya manda muchos de los recursos "etiquetados" para lo que ellos creen que es necesario en el estado, pero es bastante condescendiente en su corrupción si el régimen local pertenece al mismo partido o camarilla. Ahí tenemos a los hermanos Moreira, o Marcelo de los Santos en los dos sexenios panistas. Los gobernadores tienen la oportunidad de gobernar y hacer negocio con el erario de manera casi absoluta si tienen buena relación con "el centro".

Y ahora, aprovechando la guerra contra el narco, se ha decidido unificar y militarizar los mandos policiacos, quitando atribuciones a los gobiernos estatales en cuestión operativa, selectiva y administrativa. Una policía a las órdenes del siñor presidente, con la venia del sátrapa local.

El meollo del asunto está aquí:

Digamos que habitan un estado, como, tal vez, Oaxaca, y quieren remover a su actual gobernante por corrupto, asesino e hijodeputa. TODA la sociedad se moviliza para exigir su salida, ocurre lo impensable y burgueses y proles se toman de la mano para tirar al titular. Incluso la policía local se niega a reprimir, impide la violencia pero no la ejerce contra la gente con la que convive diariamente.

Llega la policía federal, y posiblemente también el ejército, y santo remedio.

Sólo para eso sirve por ahora el pacto federal, para evitar que una movilización local remueva al señor feudal.

Desastres nacionales y su posible utilización contestataria

Corría el año de 1898. La edad industrial estaba en su mejor momento, había telégrafos, trenes, los primeros autos, la invención de las telecomunicaciones inalámbricas, un tipo en Lóndres experimentaba con el viaje en el tiempo mientras los gringos mandaban a dos generales de la guerra civil y un aventurero francés a la luna, sin mucho éxito por culpa de lo difícil que es calcular los campos gravitatorios, como demostró LaGrange. Los hermanos Escandón incluso ganaban medallas en pruebas ecuestres olímpicas que nunca fueron reconocidas para México, porque aún no existia la mafia del COM.

En ese año estalló la guerra hispano-estadunidense. Lo que quedaba del viejo imperio español, sus colonias y su orgullo, fueron barridos por Teddie Roosevelt en Cuba. España se quedó sin Cuba, los territorios del Caribe, Filipinas y lugares aledaños. Si alguien aún consideraba que España tenía voz en el concierto de las naciones, luego de perder políticamente iberoamérica a principios de ese siglo, dejó de pensarlo con su derrota ante los yankees.

Surgidos de ese "trauma" social que fue para los españoles dejar de ser superpotencia, muchos escritores, intelectuales y artistas desarrollaron una corriente de pensamiento alterna, surgida tanto del desencanto por el fracaso del gobierno para mantener sus colonias como por el empuje existencialista y modernista que imperaba en Europa y que poco habia permeado en España, gracias a su tradicional conservadurismo.

Décadas después, se les llamó "La Generación del 98".

Un grupo nutrido de músicos, poetas, literatos, filósofos, pintores y hasta lingüistas, que buscaban derribar el anquilosado pensamiento supremacista español, las columnas de Hércules que ya no engañaban a nadie sobre la grandeza ibérica.

Quiérase o no, dicho pensamiento llevó a la larga al derrocamiento de la monarquía y el nacimiento de la República Española.

Si, ya se que no le fué muy bien a la República, gracias en gran parte a que el empuje modernizador se enfocaba en las zonas urbanas mientras que las áreas rurales apoyaron cada intento reaccionario para "restablecer el orden".

Por eso (y el apoyo nazi y vaticano) Franco casi aplasta por completo ese intento por renovar el pensamiento ibérico.

¿Qué tiene qué ver con México?

Que mucho de nuestro ideario social, político y cultural sigue basado en el español. No fue gratuito que muchos republicanos acabaran refugiados en nuestro país (con la venia de Cárdenas).

Y es por eso que compartimos esa necesidad del "trauma".

Para que México salga del círculo vicioso en que la clase política y empresarial nos ha metido, necesitamos de un trauma semejante, una caída, una sacudida que nos despierte y saque del ostracismo que hemos tomado como modo de vida. Esa creencia de que "mientras yo trabaje nada más me debe preocupar, los políticos y su corrupción no me afectan" es parte del problema.

Por eso me llama la atención todo este asunto del casi fracaso de la selección mexicana de fut en sus pretenciones de asistir al mundial de Brasil. Digo, todos sabemos de qué pata cojea la federación mexicana, corrupta y podrida como la mayoría de las instituciones mexicanas, donde se priman intereses comerciales y de grupo por encima de los deportivos.

El deporte es importante porque es la sustitución de la guerra. Antes, un país era tan fuerte y digno como su ejército. Ahora, gracias a la ONU, uno ya no puede guerrear y conquistar un país más pequeño libremente, y por ello, el deporte queda como la única forma de competencia. Es el último reducto del orgullo nacional.

Es el cabello largo de un treintañero, las piernas bonitas de una madre de familia, el porte elegante de un cincuentón o el busto levantado y firme de una mujer de cuarenta. Es lo único que nos queda para hacer llevadera la vida diaria.

Y ahora, la corrupción, esa que nunca nos toca porque no somos políticos, esa que no nos daña porque trabajamos duro, y esa que no nos incumbe porque somos puros y estamos por encima de ella, nos quita la oportunidad de ver a la selección en el máximo certamen de futbol.

No quisiera exagerar (aunque ya saben que se me da). Pero bien podría esta eliminación, de consumarse, ser un amargo despertar para la sociedad. Uno de sus mayores calmantes, una de las máximas salidas a la crispación social, anulada.

Ojalá que el despertar llegue pronto.Entre más tarde, más violento será.

Los dejo con una foto del tal Teddy, un macho insufrible según algunos, un modelo de masculinidad según otros.

A mi me caía bien porque mataba osos a patadas y llaves de judo, como todo un caballero (y cierta guardabosques apellidada Shy)

Por cierto, que este gringo fue de los principales destructores de los monopolios de los "Trusts", lo cual lo convierte en un bicho raro, al ser republicano e inventar el asunto de "Big Stick". Pero no por eso lo juzguen mal, simplemente no era un pusilánime (a diferencia de Taft, que prohibió hasta los postres, dice Burns).



viernes, 20 de septiembre de 2013

Seeee

Se siente bien no tener internet ni teléfono.

martes, 10 de septiembre de 2013

La Libertad y la Paternidad

Hablar de libertad es bastante fácil, es un lugar común. "Tengo derecho a hacer lo que se me venga en gana mientras no dañe a otros".

Si, así de fácil.

Pero siempre inician los asegunes. Las ideas de "derecho", "responsabilidad", "propiedad" y "decisión" suelen meterse en el camino.

Hace unas semanas o meses vi el video de "Filosofía de la Libertad", a raíz del caso de la niña yemení de 9 años que escapó de sus padres porque la habían comprometido en matrimonio.

Creo que ese es uno de los mejores ejemplos de coacción contra la libertad que existen:

La Paternidad.

No es un ataque a la paternidad, sólo a su lado "antilibertario". No dudo que Fourier, Bakunin e incluso autores relativamente conservadores hayan expresado su molestia contra esta oscura vertiente de una de las fases humanas más comunes.

Pero hay que analizar, con datos fríos, la paternidad y la familia en nuestras sociedades.

Veamos los diarios latinoamericanos, y la gran mayoría de los casos de abuso sexual, físico o laboral en contra de menores de edad que en ellos se documentan son ejercidos por padres o figuras de poder dentro de la familia. Y en muchos casos, si no son los padres los causantes, sí son cómplices silenciosos de los abusos.

Luego analicemos la historia de vida de los criminales documentados, y veremos que en su mayoría, no son sino el reflejo de las patologías sociales del ambiente en que crecieron. Un hombre como "El Pozolero", por ejemplo, es un ejemplo digno de la sociedad mexicana: se ganaba la vida disolviendo en ácido cadáveres de enemigos de su grupo delictivo.

¿Qué clase de proceso mental debe ocurrir en una persona normal para aceptar un trabajo así?

No es nada del otro mundo, no es un trauma infantil, ni un padre especialmente violento, una madre inusualmente sobreprotectora o "alguien" que le causara un daño emocional irreversible.

Simplemente "era su chamba".

¿Y qué tiene qué ver esto con su vida familiar previa e infantil? Todo.

Si en tu familia se te enseña que la meta de vida debe ser "que tu familia esté bien a costa de lo que sea", ese pozolero estaba cumpliendo. Si se te enseñó que mientras tú no hagas daño directo ya no eres responsable de nada, el pozolero estaba simplemente trabajando. Incluso, podría decirse que estaba siendo "profesional", pues no estaba negando su mano de obra a nadie por simples cuestiones morales o éticas.

Era, pues, tan ético como los periodistas que hacen notas a modo para políticos y empresarios, tan ético como los actores que promueven un producto dañino pero muy vendido.

En toda la extensión de la palabra, era un "profesional" de la disolución postmortem.

Mantenía a su familia, probablemente iba a misa los domingos (no lo dudo, por duro que seas, la culpa moral siempre te alcanza) y es posible que tratara de mantener a sus hijos fuera del mundo en que se desenvolvía.

Pero eso no borra que se encargaba de eliminar rastros de personas. Ni siquiera un cadáver quedaba para enterrar, para identificar por sus familiares, dejándolos en la eterna zozobra.

Y como dije, simplemente estaba cumpliendo con los cánones sociales de "ganarse la vida y proteger a su familia".

Hace poco recordé una serie cómica, "María de todos los ángeles", donde una vecina reclama a otra por robarle ropa del tendedero, unas calcetas. La ladrona se defendía diciendo que las tomó porque las de su hijo no se habían secado a tiempo para ir a la escuela "Y no hay sacrificio que una madre no haga por sus hijos".

Eh ahí una de las más grandes justificaciones de los tiranos.

Si le pudiéramos preguntar a Hitler, Pinochet, Mussolinni o Stalin el por qué de las masacres que realizaron en sus países, la respuesta de los cuatro sería la misma:

Lo hice por los hijos de la patria.

Una idea más extrapolada de la paternidad. Sobreprotección, presunción de invalidez o incapacidad. Los padres suelen impedir a sus hijos crecer por esas causas, les niegan oportunidad de demostrarles y demostrarse a si mismos que son capaces de hacer las cosas. Algunos por soberbia, la mayoría por miedo.

Recuerdo que mi mayor alegría infantil fue haber aprendido a leer sin que nadie me enseñara formalmente. Ver y escuchar en mi cabeza las voces de las letras, palabras lejanas de otros sitios y tiempos. Para mí fue algo mágico, devoraba libros diario, toda la colección de mi padre, desde Dumas hasta Aldous Huxley, desde la Biblia hasta libros de ocultismo. En mi casa tuve la suerte de encontrar la revista DUDA junto al Muy Interesante, enciclopedias de Reader's Digest acompañados con cómics de Superman y Spiderman.

En cambio, veo muchas parejas que en cuanto su niño aprende a leer, les entra el pánico sobre las cosas que pudiera aprender sin su permiso. Prefieren sumir a su hijo en la cultura televisiva "menos peligrosa", que verse en la "penosa" situación de tener qué explicar a su niño de 7 años qué significa la palabra "erótico", que leyó en un libro.

Quieren que "inocencia" sea sinónimo de "ignorancia", y peor aún, confunden "malicia" con "inteligencia".

Si, ya sé qué me pordían responder: "Cuando tengas tus hijos, los crías como tu quieras, y entenderás los miedos que tenemos", etc.

El problema es que si crío a mis hijos como yo quiero, conocerán a los hijos de otros, educados diferente, enviciados diferente, creando un mundo diferente del que experimentó el mío.

Un mundo que suele llamar "emprendedor" al vival, "pacífico" al pusilánime, e "ingenuo" al que piensa diferente.

Francamente, preferiría castrarme.